03 marzo 2021

Capítulo 9. 2. Libre Albedrío

 


Capítulo 9. 2.  Libre Albedrío.

En una de mis conferencias en la ciudad de Vancouver, en la región canadiense de la Colombia Británica, una mujer, a todas luces perturbada, se levantó, y gritó en voz alta, "Ustedes, los gurús de la nueva era, nos dicen primero que tenemos libre albedrío para elegir en nuestra vida y, por otro lado, que estamos predestinados a seguir cierto plan, debido al Karma de una vida pasada. ¿Cuál afirmación es la correcta?, No tengo libre albedrío en mi vida porque estoy a merced de fuerzas sobre las cuales no tengo control alguno. Mi vida, es una pena". Tras la conferencia me senté junto a esta mujer durante unos minutos, y supe que su hijo, de diecinueve años, acababa de morir por un accidente de motocicleta.
        La gente tiene la idea que, el libre albedrío, y el destino, son fuerzas opuestas. No se dan cuenta de que, el destino, representa la suma de nuestras obras durante los años de una multitud de encarnaciones. En todas esas vidas hemos tenido libertad de elección. Nuestra vida presente representa todas las pasadas experiencias, tanto agradables como desagradables y, por lo tanto, somos el producto de todas nuestras elecciones anteriores. Y, añadido a este hecho, podemos colocarnos, deliberadamente, en situaciones que prueben cómo reaccionaremos ante determinados sucesos de nuestra vida presente y que, esta elección, no se perciba por la mente consciente. Esto también implica decisiones personales. Ocupamos un cuerpo en particular por muchas razones. El joven motorista, según reconoce su madre, vivía para la velocidad y, esencialmente, sentía placer con los peligros de su obsesión.
        Puesto que mi última sección sobre el tiempo, abre la puerta de las probabilidades y las posibilidades futuras, juzgo apropiado estudiar, un poco más, las ramificaciones del libre albedrío. Nada significaría la reencarnación si toda la vida estuviera predestinada. En mis observaciones, sobre las líneas del tiempo, sugerí que, el futuro, puede existir en muchas realidades. La gente que tiene premoniciones sobre el futuro puede estar en lo cierto, o equivocarse. Si alguien se ve a sí mismo asesinado en cierto lugar y tiempo, y no ocurre, esta potencial causalidad podría significar que era, solamente, la más horrible de las alternativas posibles.
        Un argumento para el determinismo, que se opone al libre albedrío, es el de que una Fuente, o un grupo colectivo de divinidades menores, es el responsable de que los humanos que pueblan la Tierra sufran enfermedad, dolor, hambre y temor. Vivimos en un mundo con terremotos, huracanes, inundaciones, incendios y otros desastres naturales sobre los que no tenemos control. Con frecuencia he dicho que las almas consideran a la Tierra como una escuela muy difícil. La gran lección de la Tierra es la de vencer las fuerzas destructivas de la vida, tanto planetarias como personales, creciendo fuertes, a partir del esfuerzo, y seguir en movimiento.
        En gran parte, venimos equipados con lo necesario para cuidarnos. El Karma puede, a veces, parecer castigador, pero hay justicia y equilibrio, aunque no lo reconozcamos en nuestra aflicción. El temor crece cuando nos separamos de nuestro poder espiritual. Conocimos con anterioridad muchos de los desafíos de nuestra vida, y los escogimos por buenas razones. Accidentes, que implican a nuestro cuerpo, no se consideran tales por las almas, como he tratado de mostrar en muchos casos, entre ellos, el del caso 62, el de la mujer de la ciudad de Amarillo, que murió de un disparo. La pura voluntad de nuestro verdadero, Ser, tiene el poder de alzarse frente a nuestra debilidad de carácter, especialmente en la adversidad. Tenemos la libertad de rehacer nuestras vidas después de cualquier catástrofe, si estamos dispuestos a tomar la responsabilidad de hacerlo.
        Más importante que los sucesos que nos prueban en nuestra vida, es nuestra reacción a esos sucesos, y cómo manejamos las consecuencias de los mismos. Esta es la razón primera de nuestra amnesia consciente. He indicado que, a las almas, no se les muestran todas las alternativas de los probables sucesos futuros, en la vida por venir. Hay buenas razones para esta práctica, a pesar del recuerdo espontáneo de la memoria espiritual que tienen algunas personas. La amnesia nos permite libre albedrío, y autodeterminación, sin vernos constreñidos por recuerdos retrospectivos, inconscientes, de lo que examinamos en el salón de proyecciones. Mientras que las escenas que se nos presentan, aquellas que abarcas nuestra próxima vida, son selectivas, mis casos muestran que se nos dará la oportunidad de revisar todas las mejores alternativas cuando la vida haya finalizado. Tengo un ejemplo corto, pero muy significativo, del libre albedrío, que revela cómo las almas, incluso sin encarnar, pueden ser sorprendidas por una decisión repentina que cambia el probable desenlace de la vida.
        Tuve un cliente que murió en la batalla de Guéttysburg, en 1863, como soldado recién reclutado para la Unión. Su nombre era Yohn y vivía en una pequeña comunidad cercana a Guéttysburg. Aunque sólo tenía dieciséis años, Yohn, y su amada Rosa, habían empezado a hablar de matrimonio para el futuro. La noche antes de que empezara la batalla de tres días, un oficial de la Unión cabalgó dentro del área territorial del domicilio de Yohn en busca de a un joven, no combatiente, que supiera montar bien a caballo para entregar despachos. Yohn no tenía planes de alistarse en la guerra porque era muy joven y porque,, además, era necesario en la granja de su madre. El oficial de la Unión encontró a Yohn y, rápidamente, le explicó la urgencia que tenía por encontrar a un voluntario para aquella misión prometiéndole que, de aceptar, su alistamiento terminaría cuando la batalla finalizara. Yohn era un excelente jinete e, impulsivamente, aceptó cabalgar para la Unión porque, dijo, "no quería perderme la oportunidad de participar en aquella gran aventura". Tuvo que salir inmediatamente, sin decir adiós a nadie. A Yohn le mataron al día siguiente.
        Cuando flotaba sobre su cuerpo, Yohn no podía creer que se viera yacer muerto sobre la tierra. Una vez que retornó a su grupo espiritual fue recibido por Rosa, es decir, la porción de su esencia que no había encarnado en la Tierra. En el momento en que Rosa vio a Yohn le gritó, "¿Por qué estás aquí de vuelta?, ¡Se supone que deberíamos casarnos!". Esta compañera espiritual se dio cuenta, rápidamente, de que Yohn había escogido, de improviso, un sendero que se desviaba de su vida probable. Aún así, cada sendero tiene beneficios kármicos de alguna clase, como fue el caso de la corta experiencia de Yohn en el ejército.
        Le pregunté a este cliente si le habían mostrado escenas, en el salón de proyecciones, de lo que iba a pasar en Guéttysburg. Él replicó, "No, acepté lo que me mostraron hasta la edad de dieciséis años porque sabía que tenían buenas razones para revelarme, solo, lo que necesitaba saber sobre esa vida. Tengo fe en las decisiones de mis guías". A Yohn, el joven soldado, no se le mostró la posibilidad de su muerte en Guéttysburg y esto es muy típico en tales casos. Pero, ¿qué pasa con esos casos en los que una muerte prematura tiene, tan grande probabilidad, que los planificadores necesitan darnos la oportunidad de aceptar, voluntariamente, esos cuerpos que nos beneficiarán, personalmente, con su aceptación?
        Conozco a regresionistas que han tenido numerosos casos de almas heroicas que, voluntariamente, aceptaron participar en el holocausto de la Alemania Nazi. Yo también los he tenido. Quizás esto sea la causa por la que, muchas de esas almas de los campos de la muerte, ahora viven nuevas vidas en Estados Unidos. Hay opciones para toda clase de desastres. Para los malos, algunas almas son preparadas para lo que les espera mediante ensayos previos a su vida, como se ilustra a continuación.

Recuerdo pasar por un gran grupo de almas, en clase de preparación, reunido en una estructura de anfiteatro. Escuchaban a una conferenciante hablar sobre el valor de la vida, aunque fueran a ir a la Tierra, sól,o por corto espacio de tiempo. Todos se habían ofrecido como voluntarios para estar en algún tipo de desastre en el que morirían juntos. Se les dijo que se mantuvieran mentalmente preparados, y que hicieran lo mejor, con independencia del tiempo que tendrían y que, si lo deseaban, sus siguientes vidas podrían ser mucho más largas.

Veamos el
Caso 64.

Este es un caso de eutanasia que afectó a una cliente llamada Sándy. Me proporcionó otro ejemplo de caso en el que una escena de muerte se muestra anticipadamente a los actores de una vida futura. Como ocurre siempre con las almas que deben presenciar por adelantado su muerte en una vida, el ser voluntario es parte del contrato. Durante la entrevista de toma de contacto, supe que Sándy estaba muy unida a su hermano Kéiz, y que eran miembros de una familia numerosa. Como su hermana mayor, mientras crecían le había cuidado casi como si fuera su madre. El muchacho Kéiz era impetuoso, y en su adolescencia vivió al filo de la vida, asumiendo riesgos, conduciendo coches rápidos, y teniendo numerosos apuros con la ley. Sándy me dijo que Kéiz vivía como si deseara morir. Añadió que su hermano había lastimado a algunas personas a lo largo de su vida, por su estilo de vida caprichoso, pero que tenía un buen corazón, y su entusiasmo por vivir cada día al máximo, era contagioso.
        Sándy siempre tuvo la premonición de que su hermano moriría joven. Y, efectívamente, a Kéiz se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrópica, ELA, a los veintisiete años, y murió dos años más tarde. La ELA es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular y se origina cuando las células del sistema nervioso llamadas motoneuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, con lo que se provoca una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal: en sus etapas avanzadas, los pacientes sufren una parálisis total que se acompaña de una exaltación de los reflejos tendinosos. Hacia el final de la misma, muchos pacientes deben usar un respirador para poder vivir, y recibir grandes dosis de morfina para combatir un dolor agonizante.
        Cuando Sándy alcanzó a su grupo espiritual, durante nuestra sesión, descubrimos que los dos hermanos eran compañeros espirituales. Kéiz era el bromista amoroso de su grupo y, durante muchos siglos, fue muy descuidado con los sentimientos de los demás. En consultas con su guía y con los miembros del grupo, Kéiz reconocía que era esencial que aprendiera humildad para poder avanzar. Siendo un alma temeraria, pidió una vida en la que recibiera un potente desafío con vistas a adquirir humildad, en vez de recibir esta lección engarzando muchas vidas.
        Se le advirtió de que, acelerar las vidas, podría ser algo muy severo. Kéiz dijo que estaba listo. Fue un trago amargo, en el anillo del destino, descubrir que tendría que servir como voluntario en un cuerpo atlético que quedaría inmovilizado por la ELA. Sándy dijo que hubo un momento, en el salón de Selección de Vida, el que su hermano casi se echa atrás. Traeré la narración de Sándy, sobre este aspecto, en nuestra sesión.

Niúton. Por favor, dígame lo más que pueda sobre la reacción de Kéiz ante la visión del cuerpo que se le ofreció.
Sujeto. (solemnemente). Se le mostró lo peor. Su cuerpo, antes y después de la enfermedad. Cómo, su independencia, le sería arrebatada para hacerle dependiente de nosotros. Nada le ocultaron. Kéiz vio que, al comienzo de la enfermedad, sentiría mucha auto compasión, y remordimiento, luego ira terrible pero que, si luchaba, aprendería.
Niúton. (cambiando atrás y adelante, desde el tiempo presente al mundo espiritual, pregunto:) ¿Y Kéiz  aprendió?
Sujeto. Sí. Cerca del fin, Kéiz se calmó, aceptando, y apreciando, lo que hacíamos por él.
Niúton. ¿Tiene algo que querría explicar sobre cómo Kéiz y usted se prepararon para esta vida?
Sujeto. (Después de larga pausa, el rostro de mi cliente toma una expresión de aquiescencia). Se lo contaré. Será bueno hablar de esto. No se lo he dicho a nadie antes. 
(La mujer empieza a llorar, y yo intento mantenerla enfocada).
Niúton. No tenemos que hacer esto si es demasiado doloroso.
Sujeto. No. Quiero hacerlo. 
(Sándy toma aire profundamente y prosigue).
Cuando nos preparábamos para venir a esta vida yo tenía que ser la mayor de la familia, por tanto vine primero. Tuvimos una larga discusión justo antes de venir. Kéiz dijo que estaba preparado para sufrir, pero cuando alcanzó el punto de la enfermedad en el que quedaba totalmente incapacitado, cuando ya no podía hacer cosa alguna, tuve que desconectar el sistema de soporte vital, liberándolo.
Niúton. ¿Usted iba a hacer eso en un hospital?
Sujeto. Planeamos eso en el mundo espiritual pero entonces, gracias a Dios, fue enviado a casa durante sus últimas siete semanas, y eso hizo más fácil nuestro plan.
Niúton. ¿Esto fue por el dolor? Ciertamente Kéiz debió haber tenido calmantes para el dolor.
Sujeto. La morfina ya no le hacía efecto. Las últimas siete semanas fueron terribles, incluso con el respirador y los calmantes. Sus pulmones estaban tan afectados que, cerca del final, no podía ni moverse ni hablar.
Niúton. Entiendo. Cuénteme sobre el plan que usted y Kéiz urdieron en el mundo del espíritu, antes de que sus vidas empezaran.
Sujeto. (suspiros). Empezamos nuestro entrenamiento creando una cama y el sistema de soporte vital que Kéiz vio en el salón de proyecciones. Él tenía cada detalle en su mente. A continuación practicamos, porque yo pensaba que tendría que esquivar a los doctores y enfermeras. Trabajé con la máquina, y estudié los signos de advertencia del avance de su enfermedad. En el ejercicio, repasamos las señales que Kéiz debería darme, aquéllas que mostrarían que estaba preparado para ser liberado de su sufrimiento. Finalmente, me hizo prometer que permanecería fuerte, y que no permitiría que algo me disuadiera en los momentos finales. Hice esa promesa de buen grado.

Cuando Sándy recobró plena consciencia, abordamos su papel en la muerte de su hermano. Me dijo que, cuando hubo un olor particular, un "olor de muerte" en el área de la garganta de Kéiz, supo que era tiempo de estar preparada. Debo añadir que este signo corporal no significaba, necesariamente, que Kéiz fuese a morir inmediatamente. Casi sin pensarlo, Sándy preguntó a su hermano, al oído: "Kéiz, ¿estás listo para irte?". Entonces vino la señal planeada de antemano. En ese momento, Kéiz apretó sus ojos, abriéndolos y cerrándolos tres veces para dar la respuesta, "Sí". Calmadamente, Sándy desconectó el sistema de soporte vital de Kéiz. Cuando vino el doctor, más tarde, encontró el sistema reconectado y dictaminó la muerte de Kéiz.
        Durante el resto del día, Sándy no se sintió culpable, pero a la noche, acostada en la cama, una duda se arrastró por su mente respecto de su reacción automática de desconectar el sistema de soporte vital, y se cuestionó ese comportamiento. Después de agitarse, y calmarse, finalmente cayó en sueño profundo. Pronto Kéiz regresó a verla en un sueño. Sonriendo con gratitud, le comunicó que todo lo había hecho perfectamente, y que la amaba. Pocas semanas después, mientras Sándy meditaba, tuvo la visión de su hermano sentado en un banco y hablando con "dos monjes vestidos con toga". Kéiz se volvió, le sonrío, y dijo, "Aguanta, hermana".
        En opinión de un devoto religioso, la vida de este hombre no le pertenecía a él, sino a Dios. Siendo cierto que se nos han dado nuestros cuerpos por un acto de creación divina, no lo es menos que cada una de las vidas nos pertenece. El derecho a morir es un tema que, en la actualidad, se debate ardientemente en círculos legales, especialmente cuando le corresponde a un médico ayudar al suicidio a un enfermo terminal. Se ha dicho que, si la muerte es el acto final del drama de la vida, y nosotros deseamos que el último acto sea reflejo de nuestras propias convicciones durante esa vida, deberíamos tener el derecho, con independencia de las convicciones religiosas o morales de la mayoría, a disponer de ella. La visión opuesta es la de que, si la vida es un regalo del que somos custodios, tenemos ciertos deberes morales para con ella, con independencia de nuestros propios sentimientos. Sabiendo lo que sé, sobre cómo nuestras almas escogen la vida, con libre albedrío para hacer cambios durante esa vida, creo que, claramente, tenemos derecho a escoger la muerte cuando en nuestra existencia no quede calidad de vida alguna, y no haya posibilidad de recobrarla. No debe pretenderse prolongar, intencionadamente, la degradación de nuestra humanidad. El siguiente caso proporciona una representación, más convencional, de libre albedrío, en términos de una vida plena.


Caso 65.

Émily era mujer próxima a los cincuenta años, que vino a verme porque estaba preocupada por su propósito en la vida. Durante los años en que criaba a sus hijos, Émily trabajaba como secretaria, a media jornada. Descontenta con su situación, volvió a la escuela y sacó el título de enfermera especializada en Geriatría. Durante las prácticas de enfermería descubrió que le gustaba tratar a los ancianos porque éstos eran más propensos a hablar de su fe. Toda su vida, Émily estuvo inclinada hacia la espiritualidad. Me contó que fue educada por un padre que, más que cruel era estricto, y bastante piadoso, que la encaminó hacia las menos estructuradas avenidas de espiritualidad.

Aunque acabó los estudios de enfermería dos años antes de nuestro encuentro, no trabajó en su nueva profesión a causa de sus dudas, por no considerarse capaz. Debido a su feliz matrimonio, con un esposo comprensivo, le fue fácil, simplemente, dejarse llevar para trabajar como voluntaria, sin remuneración,  presión, o responsabilidad.
        Al trasladarla, rápidamente, a su vida pasada más inmediata, en las primeras fases de nuestra sesión descubrimos que su nombre fue el de, Hermana Gréis, monja de la congregación de Las Hermanas de la Piedad, en Nueva Inglaterra. La orden religiosa quería que Émily asumiera el cargo de madre superiora, pero ella lo rehusaba debido a temores sobre su liderazgo, y su sentimiento de falta de mérito. En la revisión, en el mundo espiritual, de otras vidas pasadas de  Émily se apuntaba ya un patrón de vidas como sacerdote, y religiosa, en ambientes monacales. Ella comentó que, "era capaz de servir a Dios sin implicarme demasiado con los problemas de la sociedad externa".
        A menudo, se me pregunta si los planificadores nos fuerzan a escoger ciertas vidas por razones particulares. Este caso es un buen ejemplo de lo indulgentes que pueden llegar a ser nuestros guías hasta que, finalmente, estamos listos para desafíos más grandes. En los últimos quinientos años, todas las vidas de  Émily se desarrollaron, de una u otra forma, en órdenes religiosas. Estaba a gusto con ese tipo de vidas, y se mostraba renuente a hacer cambios importantes. Este comportamiento pasado representaba un elemento fundamental de la confusión en su vida presente.
        El diálogo de este caso se abre con la segunda reunión ante el Consejo, después de la vida de Émily como la, Hermana Gréis, lo cual significaba que estaba preparándose para su vida presente. Si descubro que va a haber un segundo encuentro con el Consejo, éste será, normalmente, justo antes de ir al Anillo, y sé que, la vida por venir, probablemente comportará la oportunidad de un cambio significativo. Tanto el tipo, como el número de Ancianos que aparecen en estas segundas reuniones, dependen de las clases de vidas y cuerpos que se presentarán.

Doctor Niúton. Cuando asiste a esta segunda reunión del Consejo, ¿la composición del grupo de expertos es la misma que la de la primera?
Sujeto. No. Sólo comparecen dos, mi presidente, y un miembro que parece haber tomado especial interés en lo que ofreceré en la próxima vida.
Niúton. Bien. Puesto que ya hemos hablado de su primera reunión con el Consejo, la que siguió a su vida como la, Hermana Gréis, déme sólo una idea, aproximada, de lo que pasa antes de ir al lugar de la Selección de Vida.
Sujeto. Desean saber si he meditado, con profundidad e intensidad suficiente, mi rutina de los últimos quinientos años, y si estoy lista para implicarme con la sociedad.
Niúton. ¿Se molestarían con usted si, una vez más, decidiera retornar a una vida religiosa?
Sujeto. No. Son demasiado sabios, para esa clase de cosas. Sólo deseaban saber si todavía no estoy lista para un nuevo cometido. Son muy gentiles conmigo. Me recuerdan que mi disciplina, y fe, son dignas de admiración, y que aprendí mucho, pero demasiada repetición, en muchas vidas, puede retrasar mi desarrollo.
Niúton. ¿Afrontó grandes riegos, antes de los últimos quinientos años? Es decir, antes de todas esas vidas religiosas.
Sujeto. (risas). Digamos que caminé un sendero diferente durante mucho tiempo. Era, excesivo, y, desde luego, el celibato no estaba en mi agenda.
Niúton. Por tanto, tras ser la Hermana Gréis, ¿era la hora de traer, a su experiencia, una nueva serie de elecciones, digamos para equilibrar sus existencias en la Tierra?
Sujeto. Si, y les dije que estaba lista para un cambio.

Nota. El uso de cambios de tiempo, en las reuniones del Consejo, lo abordé en el capitulo 6. En este caso voy hacia adelante, a escenas del salón de Selección de Vida, para obtener un mejor marco terapéutico que ayude a Émily. Lo que sigue es parte del rencuadre cognoscitivo que utilicé, que empieza con el desahogo, y la identificación de conflictos personales. Mi intención es que este Sujeto, bajo hipnosis, reconozca la oportunidad que sus planificadores espirituales le ofrecen para avanzar a nuevas aventuras con mayor consciencia.

Niúton. Estamos ahora en el lugar donde examina su actual cuerpo como Émily por primera vez. ¿Está sola, o acompañada?
Sujeto. El segundo miembro del Consejo está conmigo y siento la presencia de otro, que no puedo ver. (Probablemente, un Maestro del Tiempo coordinador).
Niúton. (tras discutir brevemente otras opciones de cuerpos). ¿Por qué se siente atraída por el cuerpo de Émily?
Sujeto. Penetro en una pantalla para sentir la longitud de onda de este cerebro. y cómo nuestras respectivas vibraciones se mezclarán. Existe una buena combinación entre nosotras. Su talento y sensibilidad son muy compatibles conmigo.
Niúton. (reforzando). Por tanto, podemos decir que los planificadores, en el fondo, tienen el mejor interés.
Sujeto. Sí. Por supuesto.
Niúton. ¿Qué ve, como aspecto más significativo, de su futura vida como Émily?
Sujeto. (pausa larga). Es difícil contestar. Veo sus conflictos, que son los míos, desgarrándola, por hacer una cosa o esperar por otra clase de profesión. No me veo como enfermera.
Niúton. Dado que ahora es enfermera, ¿podría ser que, a usted se le mostró más, pero que en este momento su recuerdo espiritual, de esos detalles, no se le revela porque los planificadores no desean interferir con su libre albedrío al tomar una decisión crucial?
Sujeto. Pudiera ser, no estoy segura. (pausa). No tiene que mostrársenos ocupaciones. Uno puede ver, estados de ánimo, actitudes y sentimientos en diferentes tiempos, en la esfera de la vida, para un cuerpo en particular.
Niúton. Bueno, quiero que entre en los sentimientos que tiene sobre el cuerpo que ocupa, y me diga cómo puede prosperar como persona.
Sujeto. (otra larga pausa). Nutriendo a las personas.
Niúton. Y eso ¿qué le dice?
Sujeto. (piensa, pero no responde).
Niúton. Y, en la esfera de la Selección de Vida, ¿Piensa que la comprensión que tiene ahora sobre Émily es suficiente como para aceptar a esa persona, y seguir hacia adelante, para contribuir en la vida?
Sujeto. Sí.

En esta coyuntura de nuestra sesión, Émily se dio cuenta de que, en el Anillo, y conmigo en este momento, había elementos de sincronía en la revisión de esos sucesos pasados, y que tenía libre albedrío para cambiar su vida. Algunos viajes al Anillo, nos dan más detalles sobre la vida futura que otros. Émily vio que no fue un accidente el haber sido asignada a un grupo familiar tan estricto y religioso, cuando era niña, pues ello la alejaría de viejos y condicionados patrones de comportamiento en aras de nuevos senderos de pensamiento. Vio que su libertad, para hacer nuevas elecciones y confiar en sus sentimientos íntimos, le daba permiso para emprender la búsqueda.
        La incertidumbre en la vida es, con frecuncia, una consecuencia de patrones y obsesiones de vidas pasadas. El viejo temor interno de Émily, de no querer aceptar posiciones de responsabilidad dentro de la iglesia, a causa de sentirse poco digna, afloraba, de nuevo, en su vida profesional presente. Mientras, de manera profunda, se le abría la puerta del campo de la medicina ello, al mismo tiempo, la confundía. ¿Por qué le parecía aquello correcto, y equivocado, al mismo tiempo?  Émily se había vuelto a enredar, en sus planes de corregir el curso de la mitad de su vida, por una inconsciente duda adquirida en su última vida como la Hermana Gréis.
        A los seis meses de nuestra reunión, recibí una carta de Émily explicándome que había aceptado un trabajo en un hogar de ancianos, y que estaba feliz. El centro de trabajo buscaba enfermeras que no se asustaran por asistir a los pacientes con cierto consejo espiritual, cuando éstos afrontaban sentimientos de impotencia, soledad y depresión.  Émily me escribió que se sentía espiritualmente realizada. No merezco mucho mérito por arrojar luz sobre esta situación, puesto que, Émily, ya había empezado su búsqueda antes de nuestra sesión. Sólo necesitaba un empujoncito para avanzar. Hoy, cerca de los cincuenta, se ha liberado.
        Este caso no se presenta para denostar a la religión, o a las órdenes religiosas, insinuando que el alma de  Émily desperdició quinientos años de encarnaciones asumiendo papeles de sacerdotes y monjas. Esos fueron años beneficiosos para trabajar su actitud espiritual. Hoy, esa misma actitud espiritual se satisface de forma diferente. El cambio es un sello del Karma, a través del uso del libre albedrío, para hacer correcciones de rumbo en aguas desconocidas. Buscar lo que realmente eres, es estar en contacto con tu Ser interior, es traer pasión y significado a lo que haces en la vida.

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Capítulo 9. 3. El Alma Joven

 



Capítulo 9. 3. El Alma Joven


La Pérdida de un Niño.


El Anillo del Destino representa un ciclo de vida, muerte y renacimiento. Para el alma, los niños juegan un papel vital en su regeneración de la vida. ¿Cuáles son las implicaciones espirituales cuando este organismo, altamente funcional, muere antes de que siquiera haya empezado? Me han escrito padres afligidos por la pérdida de sus hijos, preguntando sobre el significado que rodearía la muerte prematura de esos niños, y estas cartas siempre tienen difícil contestación. Aquellos de nosotros que no han pasado la agonía de la pérdida de un hijo sólo pueden imaginar el dolor sufrido por sus padres. Algunas personas que pierden un niño, llegan a la conclusión, errónea, de que su terrible pérdida es el resultado de una deuda kármica que deben pagar debido a algún desafuero, en una vida anterior, que involucró el abuso de menores.
        Si el niño perdido fue un adolescente, o más mayor, las fuerzas kármicas que lo llevaron a la muerte habitualmente se relacionan directamente con el joven y no tanto con los padres. Es más, aún cuando la muerte de un niño más joven implique kármicamente al padre, esta lección no significa automáticamente que éste perpetrara maltrato sobre niños en una vida anterior. La lección puede haber sido el resultado de muchos otros elementos, incluyendo una acción indirecta. Uno de mis clientes, que vino a verme un año después de la muerte de su hija de ocho años, me relató la siguiente historia durante su sesión.

Era una acaudalada matrona, en el Londres del siglo XIX. Prestaba poca atención al sufrimiento de los jóvenes abandonados en la calle de mi casa. Cruelmente, hacía caso omiso de su difícil situación, porque no eran mis hijos, para mí, esa era responsabilidad de sus padres, o del estado, y no tenían nada que ver conmigo. Lo veía de aquella forma, aún cuando tenía dinero bastante como para sostener un orfanato, o una, casa segura para madres solteras jóvenes, que tenía cerca de mi casa. Sabía que esos servicios luchaban por cambiar las cosas, y no hice nada al respecto. Entre vidas, decidí corregir mi insustancial camino. Estuve de acuerdo con afrontar la experiencia, angustiante, de amar a mi propio hijo, y perderlo. Dios, qué dolor, pero estoy aprendiendo a sentir compasión.

Con los años, me ha llegado mucha información sobre el alma y la mortalidad infantil, información que puede proporcionar algún consuelo a las madres que sienten remordimiento por las acciones, voluntarias o involuntarias, que subyacen en la pérdida de un niño por nacer. Esta información incluye, tanto al aborto, como a la pérdida involuntaria. Por favor tenga en cuenta, durante la revisión de este material, que la causa y el efecto kármico relacionado con los más tempranos incidentes de la vida pasada son específicos para cada relación padre, hijo. Mi intención es dar al lector algunas interpretaciones generales, adquiridas a partir de muchos informes de mis clientes.
        Debo empezar por poner de manifiesto que, jamás he tenido un solo caso en el que el alma se una al feto en el primer trimestre de gestación. La razón por la que las almas no empiezan la compleja fusión con un feto, por debajo de los tres meses, es muy simple, en esta etapa no hay suficiente tejido cerebral para trabajar. Tengo una amiga querida, que es enfermera en el departamento de ginecología y neonatos del hospital más grande de Oregón. Cuando me escuchó hacer este comentario en un programa de la radio nacional, llamó para decirme: "Michael, ¿por qué no dejas, a esos pequeños, tener su alma?" Estaba claramente molesta conmigo por la pregunta sobre quién tiene, o no, alma, si un bebé no llega a término. Empecé diciéndole algo al respecto, como que yo no fijé las reglas, por lo que no debía castigar al mensajero. Sospecho que esta cuidadora de bebés, que ha visto a muchos no sobrevivir y dejar el hospital, siente que, para el momento de la concepción, un feto con identidad de alma de algún modo recibiría más consuelo espiritual que en el caso de no tenerla.
        Le dije a mi amiga que hay una conciencia de amor universal rodeando a todos los bebés no nacidos. La fuerza creadora de la existencia jamás se separa, de forma alguna, de la energía viviente. Un feto puede vivir como entidad individual sin tener, todavía, la identidad del alma inmortal. Si una madre aborta a su hijo en el primer trimestre, hay amorosas fuerzas espirituales rondando cerca para confortar a esa madre, y velar por el niño. Me han contado que, aún en casos de pérdidas involuntarias, y abortos entre los cuatro y nueve meses, las almas pueden estar en el lugar para ayudar tanto a la madre, como al bebé, en una forma física más directa, es decir, con energía. Las almas saben con anticipación las probabilidades de que un bebé llegue a término.
        Por ejemplo, si una mujer embarazada pierde su bebe porque cae por unas escaleras, digamos en su séptimo mes, no estaría preordenado el que sufriera esa caída. Existía, también, la posibilidad de que, en ese particular día, en ese cierto momento de tiempo, decidiera en el último minuto no bajar las escaleras. Sin embargo, si una joven, no casada, está embarazada y decide abortar a su hijo porque no es deseado, las posibilidades son altas de que éste era, probablemente, un suceso significativo de elección. Esas dos interpretaciones de causalidad son, por supuesto, hipotéticas. No obstante, varios escenarios de sucesos significativos en nuestra vida se conocen con anticipación cuando escogemos ciertos cuerpos en el Anillo. Todos tienen para nosotros, implicaciones kármicas y propósito.
        Las almas no se asignan al azar, a los bebés. Cuando una madre pierde a su hijo, por cualquier razón, he encontrado que las probabilidades de que el alma de ese bebé retorne de nuevo a la misma madre, en su próximo hijo, son bastante altas.
        Si esa madre no da a luz a otro niño, el alma puede retornar en otro miembro cercano de la familia, porque esa era la intención original. Cuando una vida es corta, las almas las llaman, vidas de relleno, y ellas también tienen propósito para los padres. He aquí un ejemplo:

Me uní a un feto de cuatro meses para una existencia de tres. Durante este tiempo, mi madre necesitaba sentir la energía de mi alma para saber que, dar y perder una vida, es algo muy profundo. No deseaba que la tristeza de perderme le impidiera tener el coraje de intentarlo de nuevo. Sabíamos que el feto no llegaría a término, pero había gran probabilidad de un segundo hijo, y deseaba esta asociación. Ella no supo que una vez fui su hijo, y ahora soy su hija. Pienso que fui capaz de suavizar su amargura y pesar, enviando a mi madre pensamientos reconfortantes en la quietud de todas las noches entre sus dos embarazos.

Como mencioné en la sección sobre compañeros espirituales en el capítulo 7, cuando los bebés y los niños pequeños mueren, sus almas, normalmente, no regresan al mundo espiritual solas. Los guías espirituales, cuidadores de los niños, o un miembro del grupo de almas del niño, frecuentemente se implican en reunirse con él, justo al nivel de la Tierra. Si un padre muere al mismo tiempo que su hijo pequeño, permanecerán juntos, como se recoge en la siguiente cita:

Después de que mi hijo y yo fuéramos muertos por bandidos, (en Suecia, 1842), le reconforté cuando nos elevamos juntos. Como era muy joven, al principio estaba desorientado y confuso. Le sostuve cerca, y le dije lo mucho que le amaba, y que íbamos a casa. Como subimos juntos, le dije que pronto nos reuniríamos con nuestros amigos, y nos separaríamos por un rato antes de reunimos de nuevo.


La Asociación Cuerpo-Alma.


El proceso del alma, uniéndose a un niño no nacido, es el fin apropiado para las historias de los casos que he presentado. El alma está ahora lista para embarcarse en otra aventura de reencarnación, con esperanzas y expectativas para un nuevo y fresco papel en la vida. La asociación entre la mente física y la etérica, que guía a todos los seres humanos dentro del mundo, puede ser suave, o dura como una roca, en los estados de ajuste temprano de la infancia. Aun así, es el resultado final, y cómo terminamos el curso, lo que de verdad cuenta.
        Durante nuestra vida, alma y cuerpo se encuentran tan entrelazados que la dualidad de expresión puede confundirnos hasta el punto de hacernos dudar de quién somos en realidad. La complejidad de la asociación cuerpo-alma representa una alianza de largo tiempo de evolución que se remonta, quizás, hasta finales del Pleistoceno, era geológica en la que los humanoides del planeta se consideran adecuados para la colonización del alma. Las secciones más primitivas de nuestro cerebro moderno, herencia de aquellos tiempos, todavía permanecen operativas como mecanismo de supervivencia. Algunas personas, como Kliday en el caso 36, admiten contactar con zonas primitivas del cerebro cuando entran en el feto. Estas son las áreas que controlan nuestras reacciones viscerales y físicas, que son más instintivas y emocionales que intelectuales. Algunos de mis clientes han dicho que unos pocos de los cerebros, a los que se unieron, parecían más primitivos que otros.
        El ego se ha definido como, la individualidad del Ser concebido como una sustancia espiritual, sobre la cual se superpone la experiencia. La psiquis definiría al alma, pero hay un ego, de algún tipo, relegado al cerebro, que experimenta el mundo externo a través de los sentidos que gobiernan la acción y la reacción. Es a este organismo funcional, creado antes de la llegada del alma, al que debe unirse ésta dentro, de la madre. En cierto sentido, hay dos egos actuando aquí, y esto se me hace más evidente durante las regresiones, cuando llevo a mis clientes al Anillo del Destino y, posteriormente, cuando se unen al feto. Es en el feto donde la asociación, cuerpo y alma, comienza realmente.
        El alma y el cerebro de un recién nacido, parecen comenzar su asociación como dos entidades separadas y diferentes, que luego se convierten en una mente. A algunas personas les molesta que mi postura de dos entidades, o dualidad de cuerpo y espíritu, signifique que, mientras el carácter inmortal de las almas sigue viviendo, la personalidad temporal del cuerpo, muere. Sin embargo, fue el alma, en armonía con la mente de un cuerpo, lo que creo la personalidad única del, Ser, como individuo. Aunque el organismo físico, el cuerpo o anfitrión, muera, el alma, huésped que moró en dicho cuerpo, nunca olvida al anfitrión que le permitió experimentar la Tierra en momento, y lugar, particulares. Ya hemos visto cómo las almas pueden recordar, y recrear, quiénes fueron, en determinadas líneas de tiempo.
        Todo cuerpo físico tiene su propio diseño, único, y los conceptos, ideas y juicios de cualquier mente humana se relacionan, directamente, con el alma que lo ocupa. Me esforcé en mostrar en los capítulos 3 y 4 cómo algunas combinaciones cuerpo y alma trabajan más eficientemente que otras. Los psicólogos no saben por qué, una emoción intensa puede ocasionar un comportamiento irracional en una persona y, en otra, acciones afrontadas con lógica. Para mí, la respuesta subyace en el alma. Cuando la asociación, cuerpo y alma, se está desarrollando en el feto, del cuerpo actual de un cliente, escucho valoraciones sobre circuitos cerebrales finamente sintonizados o, por el contrario, ligeramente revueltos. Los comentarios de un alma de nivel 5acerca de su entrada en un cuerpo, son instructivas en términos de conexiones.

No hay dos cerebros construidos, precisamente, de la misma forma. Cuando inicialmente entro en el vientre de mi madre toco gentilmente el cerebro. Floto buscando, sondeando, investigando. Es como ósmosis. Sé, inmediatamente, si este cerebro va a ser de trato suave o agitado en nuestra mutua comunicación. Recibiré los sentimientos emotivos de mi madre, más que pensamientos claros durante el embarazo. Así es como sé si el bebé es, deseado o no, y esto marca la diferencia entre un buen o mal comienzo de la vida de un bebé.

Cuando entro en el feto de un bebé no deseado, puedo propiciar un cambio positivo mediante el vínculo energético con el niño. Cuando era alma joven, podía quedar atrapado con la alienación de los padres y, tanto el bebé como yo, sentíamos la separación. He trabajando con bebés durante miles de años y ahora puedo manejar cualquier clase de niño que me asignen, y por tanto, ahora, los dos juntos cumplimos la realización plenamente. Tengo demasiado trabajo que hacer en la vida como para ser retrasado por un cuerpo que no llegue a ser perfecto para mí.

Cuando las almas alcanzan el nivel 3la mayoría son capaces de hacer ajustes rápidos una vez dentro del feto. Un cliente me dijo, contundentemente: "cuando un alma compleja, altamente avanzada, se combina con un cerebro perezoso es como si se enganchase un caballo de carreras a uno de labranza". Normalmente mis clientes expresan estos sentimientos sobre los cuerpos de manera más respetuosa. Hay razones kármicas para toda combinación de cuerpo y alma. Igualmente, un coeficiente intelectual alto no indica, necesariamente, un alma avanzada. No son los coeficientes intelectuales bajos, sino las mentes perturbadas e irracionales, las que plantean problemas a las almas menos experimentadas.
        Por lo que respecta a las combinaciones del cuerpo con el alma, la opciones se nos ofrecen de buena fe, para variedad de diseños vitales. Las elecciones de cuerpo en el Anillo nunca se usan para entramparnos en algo inadecuado a nuestro desarrollo. La esfera de Selección de Vida no es un departamento de venta de mercadería averiada. Los planificadores, o proyectistas, no tienen interés alguno en sorprender a un alma ingenua con cuerpos de, "baja calidad". Existe propósito, para ambos egos, en cada asociación de cuerpo y alma. Aunque el cuerpo deleita al alma, como medio de expresión tanto física como mental, también puede traer mucho dolor. La lección de esta fusión es forjar una armoniosa unificación del cuerpo y del alma de manera que funcionen como una unidad. Tengo dos perspectivas que ilustran esta colaboración.

Soy un alma volátil, con tendencias atropelladoras, y prefiero cuerpos agresivos, con temperamentos que complementen mis tendencias. Llamamos, a esta clase de combinación de imágenes reflejadas un, doble doble. Nunca puedo bajar la velocidad. Debo admitir que, los cuerpos tranquilos, con mentes no combativas, me calman pero luego tiendo a hacerme perezoso, y complaciente.

Me siento cómodo con anfitriones emocionalmente fríos. También amo a las mentes analíticas, de forma que podamos tomarnos tiempo antes de afrontar ciertas cosas. Estar dentro de Yein, es como si montara en una montaña rusa. Es tan irreflexiva, metiéndose en situaciones, quiero decir que trato de frenarla, pero consigue escapar del control trayéndonos mucho dolor. Aún así, también hay mucha alegría. Es abrumadora. Pero, ¡qué cabalgada tan salvaje!

Ciertas combinaciones de cuerpo producen vidas frustrantes y retos muy difíciles. Sin embargo, sólo un par de veces, en todo el ejercicio de mi profesión, he tenido almas que admitieron pedir ser reemplazadas de un feto que encontraron imposible de ajustar en forma alguna. En ambos casos, otra alma tomó su lugar antes del octavo mes. Un cambio prenatal, debido a incompatibilidad, es un caso extremadamente raro porque, precisamente, para evitar esto existe el salón de Selección de Vidas.
        En el capítulo 3, en donde abordé el tema de la gente que se involucra en actos de maldad, expliqué cómo el alma de nuestro Ser más interior, podría no estar en armonía con nuestro cuerpo. También dije que ninguna alma es innatamente maléfica cuando se une a un feto. A pesar de esto, tampoco encuentra el alma, que llega al feto, una pizarra vacía. El carácter inmortal del alma está influenciado por todos los atributos, y el temperamento, del cerebro, todo lo cual reta a la madurez del alma. He dicho que hay almas que son más susceptibles que otras a caer presas de influencias negativas de la vida. La mayoría de los casos de este libro muestran almas que combaten, o trabajan, en conjunción armoniosa, con sus cuerpos. Las almas que combaten por la necesidad de control pueden no mezclarse bien con un cuerpo cuyo ego está dispuesto a la confrontación. Por otra parte, de acuerdo con su cuerpo anfitrión, un alma cauta, de baja energía, podría escoger un cuerpo de temperamento físico poco pasivo o introvertido, con el fin de fomentar coraje o audacia.
        Cuando un alma se une a un nuevo bebé, puedo estar bastante seguro de que la asociación se dirigirá tanto a los defectos del alma como a los de la mente y cuerpo que necesita a esa alma en particular. Los proyectistas nos escogen cuerpos, con la intención de combinar los defectos de nuestro carácter con ciertos temperamentos del cuerpo, para producir combinaciones de personalidad específicas. Clientes que son médicos, y psicólogos, me han permitido adquirir una breve perspectiva anatómica de la entrada de las almas en el cerebro en desarrollo del feto. El caso 66 es un ejemplo. La sugerencia post hipnótica ha permitido que, clientes profesionales de estos campos de la medicina esbocen, de manera simplificada, lo que trataban de decir sobre esta unión de alma y cuerpo mientras estaban bajo hipnosis. Esto me ha ayudado a entender.

Caso 66.

Niúton. Me gustaría saber si la transición inicial, dentro del feto, es siempre igual para usted.
SUJETO. No, no lo es. Incluso aunque tuviera visión de Rayos X, para observar la mente del niño durante la Selección de Vida, mi entrada aún así podría ser desastrosa.
Niúton. Déme su ejemplo más reciente de una entrada difícil.
SUJETO. Hace tres vidas me uní a un cerebro muy rígido y nada receptivo. Él sentía que mi presencia era invasora. Esto era anómalo, porque la mayoría de mis cuerpos anfitriones siempre aceptaron mi presencia. Normalmente, se me considera un nuevo compañero de juego.
Niúton. ¿Me dice que este anfitrión, en particular, le sentía como una presencia extraña que debía rechazar?
SUJETO. No. Era una mente embotada, con densos paquetes de energía. Mi llegada fue una intrusión en su falta de actividad mental. Había, aislamiento entre áreas del cerebro, creando resistencia a, digamos, a la comunicación. Las mentes letárgicas requieren mayor esfuerzo de mi parte. Se resisten al cambio.
Niúton. ¿Cambio, de qué?
SUJETO. De mi ser, en ese espacio. Se requería de algún tipo de reacción, para tratar con este hecho. Provoqué que esa mente pensara, y no era una mente curiosa. Empecé presionando botones y encontré que no quería intimar conmigo.
Niúton. ¿Qué esperaba?
SUJETO. De la revisión de lo visto en la esfera, (es decir, el Anillo del Destino), pude ver el resultado final de una mente adulta, pero no vi todas las dificultades que tendría con la mente del bebé, cuando era nueva.
Niúton. Ya veo. Y, ¿dice que esa mente consideraba su intrusión como una amenaza?
SUJETO. No, sólo una molestia. Con el tiempo me aceptó, y el niño y yo nos adaptamos uno al otro.
Niúton. Vayamos a su comentario sobre presionar botones. Por favor, explíqueme, qué significa para usted una entrada normal en un feto de su elección.
SUJETO. Cuando entro en un cerebro en desarrollo, suelo hacerlo hacia el cuarto mes del embarazo, nuestros guías son flexibles en este punto, pero nunca entro después del sexto. Cuando ingreso en el vientre de la madre, creo una luz roja de energía apretada, y la dirijo, de arriba a abajo, por la columna vertebral del bebé, siguiendo una red de neuronas hasta el cerebro.
Niúton. ¿Por qué lo hace?
SUJETO. Me habla de la eficiencia de la transmisión del pensamiento, (los reguladores sensoriales)...
Niúton. ¿Qué hace a continuación?
SUJETO. Proyecto mi luz roja alrededor de la duramadre, (la membrana más externa que cubre el cerebro), suavemente.
Niúton. ¿Por qué luz roja?
SUJETO. Esto me permite ser, especialmente sensible a los sentimientos físicos de esta nueva persona. Mezclo el calor de mi energía con el gris azulado de la materia cerebral. Antes de llegar aquí el cerebro es, simplemente, gris. Lo que hago es encender las luces, en un cuarto oscuro, con un árbol en el centro.
Niúton. Me perdí. Explíqueme lo del árbol.
SUJETO. (con intensidad). El árbol es el tallo (cerebral). Me sitúo entre los dos hemisferios del cerebro, para tener un puesto junto al cuadrilátero, y ver cómo funcionará el sistema. Luego me muevo por las ramas del árbol para estudiar el sistema de circuito cerebral. Deseo saber cuan densa es la energía en las fibras que rodean la vuelta del córtex cerebral, que se despliega en torno al tálamo. Quiero aprender cómo pensará y sentirá las cosas, este cerebro.
Niúton. ¿Qué importancia tiene la densidad de energía, o su falta, en el cerebro?
SUJETO. Una mente, que tiene excesiva densidad en ciertas áreas significa que tiene bloqueos que inhiben los puentes entre actividad neuronal eficiente. Si puedo, con mi energía deseo hacer algunos ajustes en estos caminos bloqueados, ya sabe, mientras el cerebro aún se forma.
Niúton. ¿Puede influir en cómo se desarrolla el cerebro?
SUJETO. (se ríe de mí). ¡Por supuesto! ¿Creía que las almas éramos, solo, pasajeros en un tren? Yo estimulo esas áreas, siempre de manera sutil.
Niúton. (deliberadamente lerdo). Bien. Pensaba que usted y el bebé, son ambos muy pequeños para la forma en que usted despliega la inteligencia en el comienzo.
SUJETO. (risas). No, hasta el nacimiento.
Niúton. ¿Dice que puede mejorar la función de las ondas cerebrales con toda esa actividad que ha descrito?
SUJETO. Esa es nuestra expectativa. La idea es concordar tus capacidades y niveles vibratorios con los ritmos naturales de las ondas cerebrales, su flujo eléctrico, del niño. Pienso que mis cuerpos anfitriones están muy agradecidos por mi ayuda en mejorar la velocidad de pensamiento a través de puentes. Aunque esto podría ser más, bien, un un deseo.
Niúton. ¿Qué ve en el futuro para el cerebro, con su continua evolución y la influencia del estímulo de las almas?
SUJETO. Telepatía mental.

Ciertamente, he tenido almas más jóvenes que parecen ser más inactivas, tras entrar en un cuerpo, que el caso 66. Pero esto puede ser mejor que agitar al niño con un alma aún inepta por exceso de pasión, o falta de experiencia. La mayoría de las almas indaga su cuerpo anfitrión en busca de información, pero de una forma que podríamos describir como, "cosquilleando al bebé para agradarle". Esencialmente, este es un período importante para la integración cuerpo alma, con la madre entrando, mentalmente, en este proceso de ponerse al corriente. En modo alguno, el trabajo del alma se limita solo al cerebro. La energía del alma se irradia a todo el cuerpo del niño.
        El cliente del caso 66 es un médico. Mi siguiente caso, sobre la unión de dos entidades para formar un todo, a medida que una nueva vida comienza, viene de un cliente no relacionado con la medicina, Cada alma tiene sus propias preferencias sobre cuándo y cómo desean entrar en el feto. El siguiente caso nos da una idea del procedimiento utilizado por un alma muy atenta, y evolucionada.

Caso 67.

Niúton. Dígame cómo es entrar en la mente de un bebé, y cuándo lo hace, generalmente.
SUJETO. Al principio pienso en ello como si se tratara de un compromiso. Entré a mi cuerpo actual, en el octavo mes de embarazo. Prefiero ingresar en la etapa final, cuando el cerebro es mayor y, por tanto, tengo más con lo qué trabajar durante el acoplamiento.
Niúton. ¿No es un inconveniente entrar tan tarde? Quiero decir, tendrá que tratar con un individuo mucho más independiente.
SUJETO. Algunos de mis amigos piensan así, yo no. Quiero ser capaz de hablar con el niño cuando ya hay percepción mutua.
Niúton. (haciéndome el torpe, para provocar una respuesta). Hablar, hablar a un feto. ¿Qué me dice...?
SUJETO. (se ríe de mí). Por supuesto. Interactuamos con el niño.
Niúton. Déjeme pensar esto despacio. ¿Quién dice, qué, primero?
SUJETO. El bebé puede decir, "¿quién eres?". Le contesto, "un amigo que ha venido a jugar, y a ser parte de ti".
Niúton. (con deliberada provocación). ¿No es eso engañoso? Usted no ha venido a jugar. Viene a ocupar esa mente.
SUJETO. ¡Por favor! ¿Con quién ha hablado sobre esto? Esa mente, y mi alma, fueron creadas para estar juntas. ¿Crée que soy una especie de intruso extraño en la Tierra? Me he unido con bebés que me dieron la bienvenida como si me esperaran.
Niúton. Hay almas que han tenido una experiencia diferente.
SUJETO. Mire, conozco almas que son torpes. Llegan como elefante en cacharrería, con ansia desmedida por empezar a cumplir una agenda. Tanta energía frontal, a un tiempo, levanta resistencias.
Niúton. En su vida actual, ¿estaba el bebé plenamente ansioso por su entrada?
SUJETO. No, aún no saben lo suficiente como para experimentar ansiedad. Comienzo acariciando el cerebro. Inmediatamente, soy capaz de proyectar cálidos pensamientos de amor y camaradería. La mayoría de los bebés, simplemente, me aceptan como una parte de ellos mismos. Unos pocos se resisten, como mi actual cuerpo.
Niúton. ¿De veras? ¿Qué fue atípico con este feto?
SUJETO. No fue gran cosa. Sus pensamientos eran, "ahora que estás aquí, ¿quién voy a ser yo?".
Niúton. Creo que sí es gran cosa. Básicamente, el bebé está reconociendo que su identidad depende de usted.
SUJETO. (pacientemente). El bebé ha comenzado a preguntarse, "¿quién soy?". Algunos son más conscientes de eso que otros. Unos pocos se resisten, porque, para ellos, somos una irritación en su inicio inerte, como una perla en una ostra.
Niúton. Entonces, ¿No cree que el bebé piensa que se le fuerza a rendir algo de su individualidad?
SUJETO. No. Hemos venido como almas para dar al bebé,  profundidad de personalidad. Su ser, mejora con nuestra presencia. Sin nosotros, funcionarían, en su mayor parte, como frutas sin madurar.
Niúton. ¿Pero el bebé entiende algo de esto antes de nacer?
SUJETO. Sólo sabe que quiero que seamos amigos para hacer cosas juntos. Comenzamos por comunicarnos con cosas sencillas, tales como una posición cómoda en el vientre de la madre. Ha habido ocasiones en las que el cordón umbilical se ha enrollado en el cuello del bebé y yo le he calmado, evitando que se retorciera y pusiera las cosas peor.
Niúton. Por favor, continúe explicando cómo asiste al bebé.
SUJETO. Preparo al bebé para el nacimiento, que va a ser impactante cuando suceda. Imagínese ser forzado a salir del lugar cálido, cómodo y seguro, que es el vientre de la madre para encontrarse con las luces brillantes de un hospital, el ruido, tener que respirar aire, ser manipulado. El bebé aprecia mi ayuda porque, mi primordial objetivo ahora, es combatir su miedo, apaciguando al cerebro, asegurándole que todo irá muy bien.
Niúton. Me pregunto cómo era la situación de los bebés antes de que las almas llegaran a ayudarles.
SUJETO. Entonces el cerebro era demasiado primitivo para conceptuar el trauma del nacimiento. Había poca conciencia, (risas). Por supuesto, yo no rondaba en aquellos días.
Niúton. ¿Es capaz usted de calmar, de alguna manera, a las madres desasosegadas?
SUJETO. Debemos ser competentes. Durante mucho tiempo tuve poca, o ninguna, influencia en mis madres, si estaban atemorizadas, tristes o disgustadas durante el embarazo. Usted debe ser capaz de sincronizar sus vibraciones energéticas, tanto con los ritmos naturales del cuerpo del niño como con los de la madre. Debe armonizar tres grupos de niveles de ondas, incluidas las propias, para reconfortar a la madre. Podría hacer, incluso, que el bebé de una patadita a su madre para que sepa que estamos bien.
Niúton. Luego viene el nacimiento. ¿Supongo que el trabajo duro de la fusión acabó?
SUJETO. Para ser honrado, para mí, la fusión todavía no está completa. Le hablo a mi cuerpo como si fuera una segunda entidad hasta la edad los, seis años. Es mejor no forzar la fusión completa. Durante un tiempo, jugamos como dos personas.
Niúton. He notado que muchos niños pequeños hablan consigo mismo, como si tuvieran un amigo imaginario, un compañero de juego invisible. ¿Es ese amigo, su alma?
SUJETO. (sonriendo abiertamente). Así es, aunque nuestros guías también disfrutan jugando con nosotros como niños pequeños. Y, ¿también ha notado que los ancianos hablan solos, a menudo? A su manera, se están preparando para la separación, en el otro extremo de la vida.
Niúton. En general, ¿cómo se siente regresando a la Tierra una vida tras otra?
SUJETO. Como un regalo. Este es un planeta polifacético. Seguro que este lugar trae pena, congoja, pero, también, es tan delicioso e increíblemente hermoso. El cuerpo humano es una maravilla de forma y estructura. Nunca dejo de sorprenderme por cada nuevo cuerpo, por las muchas maneras en las que puedo expresarme en él, especialmente en la más importante, el amor.

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Capítulo 9. 2. Libre Albedrío

  Capítulo 9. 2.   Libre Albedrío . En una de mis conferencias en la ciudad de Vancouver, en la región canadiense de la Colombia Británica, ...